Bebés·Crianza

Desarrollo psicomotor, emocional y social con 2 años

         El pasado 24 de agosto Pollito cumplió su segundo añito de vida extrauterina y además de soplar las velitas él solo, también ha llegado hasta aquí con unos avances increíbles en su desarrollo psicomotor, emocional y social, que me dejan alucinada. 

         Hoy toca entrada personal, me apetecía contaros los avances (o no tan avances) que va haciendo Pollito con el tiempo. ¡Ah!, y os adelanto que al final habrá videcito molón (o eso me creo yo, porque hay que fastidiarse que teniendo un diseñador en casa tenga que meterme yo en estos berengenales…)

A nivel social

          Os puedo decir que sigue siendo una persona seria, con cara de pocos amigos. Pero será sólo la cara, porque amigos hace allá donde va, de hecho su padre comenta divertido que quiere cambiarle el nombre a “San Miguel”, por aquel anuncio de “donde va, triunfa”.

          Os contaré la anécdota del mismo día de su cumpleaños, yendo a comprar el pan al supermercado de al lado de casa, le dice Ana, la charcutera “¡ay, qué mayor estás!“, “Claro, es que hoy cumplo dos años, ¿verdad Polli?” le digo a la mujer. Y mi hijo se acerca a ella tan contento, mientras que se comía un trozo del pan. Se acabó llevando una loncha de jamón serrano recién cortadito “para acompañar ese pan por tu cumpleaños“.

         Con la misma caradura, y pillería me tiene la casa llena de globos de la farmacia, que cada vez que pasamos por delante se mete dentro, pone cara de bueno, dice “bobo” y de allí que sale con uno.

         O como cuando consigue magdalenas, gusanitos, rosquilletas o lo que se tercie, en el parque. Cuando no convence a los niños para que le inviten a lo que sea que estén comiendo, entonces se acerca a sus carros, mientras yo me quedo expectante a ver qué hace, y literalmente les roba todo lo que pilla de debajo. Ahí me deja claro que de hambre no se va a morir este hijo mío, aunque voy a empezar a hablar seriamente con él para que en vez de comida y agua se lleve cosas de valor, ya que estamos.

         A las personas que ve en sillas de ruedas se les acerca alucinado, porque le encantan sus sillas. Y más de una vez las mujeres mayores de lo han subido en sus rodillas y dado una vueltecita por la avenida.

          En la última boda que estuvimos lo perdimos de vista en varias ocasiones y en una de ellas se lo encontró su padre haciendo “cola” delante de la mesa donde estaba la cortadora de jamón. Esperó a ver qué pasaba y claro está, a cada persona que recogía un platito le ponía cara de cordero degollado y le daban una lonchita. ¡Se debió de poner morado! Y luego cada vez que veía a los camareros se quería meter en la cocina con ellos.

           Cuando fui al último Congreso de Fedalma, su padre cuidó de él esos días. Pero fue una amiga mía la que se quedó con con Polli el día que yo me fui, hasta que llegó su padre del trabajo un par de horas después. Pues no sólo se fue con ella tan tranquilamente, sino que me dijo que comió macarrones con tomate como si no hubiera un mañana, y que jugó infinito con sus hijos (bastante más mayores que él).

          Y es que mi hijo se va con absolutamente todo el mundo (muy a mi pesar en algunas ocasiones) y consigue lo que le da la gana, con un poco de morro, mucho tesón y una pizca de gracia.

A nivel emocional

Su característica principal sigue siendo su valentía, que unida a su fortaleza física y a su destreza motriz lo convierten en una bomba de relojería.

          No le da miedo nada, y es cabezón como él sólo. Volverá a intentar las cosas una y mil veces más hasta que le salgan bien. No se frustra, tan sólo repite e inventa soluciones hasta conseguir lo que quiere. En contadas ocasiones me pide ayuda para algo después de sus intentos fallidos.

         No es cariñoso, no le hace mucha gracia que le toques físicamente y es muy reservado para eso de darle un beso a alguien, incluidos su padre y yo. Al único que le da besos gratis es a su hermanito, ¿será porque es el único que no se los pide?

         Odia vestirse, desvestirse, que le cambies el pañal, que le laves la cabeza y que le des la mano al pasear. Todas ellas cosas necesarias en el día a día y que me complican mucho la vida con los dos bebés. Acabamos a los gritos y a los lloros cada dos por tres.

         Es un niño que se entretiene mucho sólo, a veces demasiado jejeje. Pero sobretodo le encanta estar con otros niños. Creo que tiene mucha suerte de que su mamá sea una callejera y les saque al parque a diario, mañana y tarde. Dónde se relaciona con un montón de vecinitos; por las mañanas con otros bebés que tampoco van a la guardería y por la tarde con los niños mayores que ya han salido de los colegios. ¡Cada vez conocemos a más gente!

          Es un maniático del orden de cuidado. Vale sí, en eso ha salido a mi… pero me supera con creces. Supongo que a él no le da vergüenza ser un maniático y lo demuestra allá donde va. Y así va de paseo cerrando absolutamente todas las puertas de los portales, recogiendo la basura que la gente tira y llevándola a las papeleras, o colocando las cestas de la compra que la gente deja desordenadas en el supermercado. ¡Oye, y que a la hora de recoger sus juguetes no sea igual!

          Tiene mucha fuerza, aún habla ahí ahí y tiene las ideas muy claras en la cabeza, sumado a que sólo tiene dos años da lugar a la frustración. Traducida en su caso sobretodo en pegar, a todos en cualquier momento (como ya os comenté en el post de Mi hijo me pega). Las patadas, empujones, espachurrones, puñetazos y guantazos van y vienen, lanza cosas, chilla, se retuerce y llora. Es desesperante, sobretodo cuando se lo hace al hermano o a otros bebés del parque. A la “abuela del Skype” la trae frita a guantazos, a mi son sobretodo las patadas al cambiarle la ropa, o montarle en el coche. Al hermano le empuja y se sube encima de él… creo que excepto morder nos hace de todo cuando se cabrea. Y yo no me siento capacitada para lidiar con él, no sé controlarle ni acompañarle, y mi instinto protector de Repollito premia sobre la paciencia con Pollito.

A nivel psicomotor 

Podría resumir este apartado en que sencillamente es un fiera.

           La psicomotricidad fina le ha costado un poco más, pero ahora ya cuenta en su repertorio con; desenroscar tapones (pero no volver a enroscarlos, por lo que llena la cama de agua de vez en cuando), abrir y cerrar cremalleras, abrir y cerrar todos los sistemas de seguridad que le pusimos en la casa para que no abriera los cajones y armarios de la casa (¡ay que jod…!), pasar páginas de una en una, comer con tenedor y cuchara (del cuchillo aún no me fío nada), ponerse y quitarse el babero….

          Pero es en la motricidad gruesa es donde es un fuera de serie total. Desde los 18 meses sube y baja las dos plantas sólo (alternando los pies), pone la lavadora, se lava los dientes y las manos. Pone la mesa conmigo cada día, le pone de comer a Portos. Su último logro ha sido hacer volteretas sin ayuda, y por supuesto corre, salta verticalmente (y horizontalmente obviamente), trepa, sube sólo a la cama o a la silla, se frota el cuerpo al bañarse (que no el pelo), se desviste (aunque no se viste, yo creo que por perruno, no porque no sepa), me ayuda a limpiar la casa, etc.

¿Cómo ha llegado a ser así?

         No sé explicar porqué mi hijo es como es, simplemente es un niño sin miedo y ágil. Pero creo que algunas cosillas han ayudado en su desarrollo, como; el hecho de que duerma en una cama sin somier, que siempre tenga comida y agua a su altura, que tenga un banquito alzador para llegar a cosas más altas. Todo ello lo capacita en su autonomía… Como también lo ha hecho nuestras circunstancias especiales; que yo no trabaje, que vivamos en un segundo piso sin ascensor, que tengamos un parque con columpios cerca, que en nuestra ciudad siempre haga buen tiempo para salir a la calle, que seamos padres jóvenes y descerebrados jajaja. Pero sobretodo creo que su tesón a la hora de conseguir algo y el dejarle hacer por mí parte, son los dos motores principales para conseguir sus metas. Y la cara de satisfacción que pone cuando las consigue es la que me da fuerzas para aguantar lo malo de ese dejarle hacer; limpiar más cosas, ir más lenta, pasar “miedo” cuando sube a algo o se lanza, lavar más ropa, tener que desatender a su hermano, tener una dosis de paciencia que muchas veces no sé ni de donde la sacó y un largo etcétera. Los resultados no son malos del todo, y si con éste no aprobamos como padres, tenemos una segunda oportunidad con Repollito 😂.

          Ah, y para conmemorar esos dos añitos no ha tenido ni una ni dos fiestas, sino tres!! Con eso del soplar velas, lo ha hecho con los abuelos del Skype, con la abuelita y con un montonazo de amigos.

Cumple 2 años Pollito
celebrando con la familia de Papá
Celebrando con la familia de Mamá
Celebrando con la familia de Mamá
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3 comentarios sobre “Desarrollo psicomotor, emocional y social con 2 años

  1. Felicidades Polly&family!!
    Está guapísimo, y el vídeo entrañable ❤
    Las anécdotas me han hecho reír muchísimo, sobre todo la de hacer cola para pedir jamón, como sabe el tío 😉
    Me encanta su carácter!! A ver si dentro de un tiempo sigo opinando igual, porque pinta que Biel va por el mismo camino de ser un terremoto… Has hecho lo mejor confiando y dándole autonomía, y aunque ahora sea una etapa difícil con sus frustraciones expresadas en golpes, estás haciéndolo genial, estoy segura!
    Abrazos familia bonita!

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