Curiosidades de la teta·Lactancia

Cosas bonitas, que me emocionan, de la lactancia materna

El imaginario colectivo… o el mío

          Tengo que sincerarme, hasta hace un año aproximadamente, coincidiendo con la mitad de mi embarazo (la montaña de libros que leí sobre el tema fue después) si hubiera tenido que describir la imagen de un bebé hubiera dicho; niño rollizo con chupete, acostado en su cunita con su pañal desechable. El cual toma biberón de leche (artificial claro) y purés de verduras… Quitando lo de rollizo, por todo lo demás estaría describiendo a un bebé que, desde luego, no es Pollito. Ahora todo es distinto, tan sólo me fijo en las mamás (y papás) que portean a sus hijos, en la chica que se para en un banco a dar de mamar a su pollito, en el bebé que se come el trozo de pera, sin prisas, sin cucharas-avioncitos, en la mujer que mece a su recién nacido hasta dormirle sin necesidad de chupetes ni artilugios, etc.

           Ahora mi mundo es otro y cada día estoy más feliz con mi decisión. Pollito duerme con sus papás, sin miedos, sin lloros. Se alimenta de mi, como toda la vida se ha hecho. Pasea dormido en mi pecho. Presume de pañalotes chulos, de tela. Y ha cenado dos espárragos trigueros, calabacín a la plancha y cinta de lomo, a bocados, como nosotros, de postre; una galleta, un trozo de pera y tetica.

La emoción de la teta

          Pero a lo que iba, que me evado. Ciertos momentos me embarga una sensación de bienestar, de orgullo femenino, de superación de prejuicios, pero lo curioso es que, todo esto que os cuento, no me pasa observando mi propia lactancia (que también) si no la de otras mamás.

          Me encuentro leyendo en un grupo de asesoras de lactancia on-line la duda de una mujer que tiene un recién nacido y una hija de veinti-pocos meses (que había dejado de mamar con 4). La mujer cuenta que la hija mayor ha empezado a interesarse por la teta al ver a su hermano mamar, y la mami no sabe bien cómo actuar. Otras mujeres, madres todas ellas de niños que no se llevan mucho tiempo, le cuentan sus casos: `le dejaba mamar al mayor, sólo daba un par de chupaditas y se iba a jugar, pero no se sentía apartado con la llegada del hermano´, `tenía curiosidad, pero ya no recordaba como succionar, así que decidí sacarme un poco de leche, ponerla en un vasito y ofrecérsela, ¡él estaba tan contento de tomar leche de mamá pero como los mayores!´, `la mía continuó con la llegada del hermano, lactancia en támden satisfactoria´. Y yo me emociono, no puedo evitarlo.

          Voy a un grupo de lactancia, el taller que toca es “Lactancia en situaciones especiales; gemelos, támden y largas duraciones” y allí una supermamá que tiene gemelos nos cuenta cómo consiguió alimentar a sus dos hijos gemelos, que ahora rondan los 2 años, con lactancia materna exclusiva (LME). A mi ya eso me parece maravilloso, pero los lagrimones se me empiezan a caer cuando ésta nos cuenta, con infinita tristeza, que lo tuvo que dejar porque pasó un cáncer y el tratamiento no era compatible con el amamantamiento. Le apena que ya nunca más dará de mamar a ningún bebé, pero se siente orgullosa de haberlo podido hacer, aunque fuera por poco tiempo.

          Tengo una amiga, T., que al contrario de la creencia popular, estuvo dando de mamar a su primogénito hasta que estuvo embarazada de 8 meses de su segundo hijo. Ilusionadísima por dar a sus dos polluelos de mamar al unísono, se encontró con que D. se le acerca un día, y con sus 21 mesecitos le dice; `mamá, teta bebé´. Y nunca más la quiso. Y eso también me parece precioso, D. comió de su mamá hasta que él lo creyó oportuno, y decidió cederle el puesto al pequeño C. Pero mi amiga se sentía triste por no haber podido realizar su, tan deseado, tándem.  Eso es la ilusión de una madre, la ilusión que no le permite ver que D. se destetó él sólo, sin llantos ni traumas, la libertad a los 21 meses.

      A todas estas madres (y a muchas otras con historias preciosas que no conozco pero me encantaría que me contárais) os dedico esta entrada, porque sois grandes, muy grandes.

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2 comentarios sobre “Cosas bonitas, que me emocionan, de la lactancia materna

  1. jajaja es verdad, entre las imágenes que uno se hace antes de tener niños a lo que es después hay un mundo. Hoy la peque despues de comer su puré se ha hinchado a pan con tomate, conejo a la plancha y de postre tetita, es una tragona….
    A mi me pasa igual que a ti, me emocionan las historias de lactancia de niños preciosos que se destetan solos sin mayor trauma y madres luchadoras que dan el pecho a pesar de todo. Estoy pensando por ejemplo en como R ha conseguido su objetivo de lactancia materna a C a pesar de tenerlo todo en su contra al principio.

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    1. Qué grande eres!, y que grande la peque, que con su percentil “-27” se come todo lo que la eches.ç
      Yo también deseo que el destete, sea cuando sea, lo decida él sin ninguna complicación. Crucemos los dedos

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